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Francesca Caccini

 

Nos situamos en Italia, pero esta vez, estamos en el siglo XVII, en Florencia. Ante nosotros una de las compositoras más famosas y prolíficas de este siglo: Francesca Caccini. Hija del compositor Giulio Caccini, una de las figuras más relevantes de la Seconda pratica, se preocupó por que su hija recibiera una educación humanística. Su padre, consideró tras conocer en Ferrara al Concerto delle donne, un grupo musical formado únicamente por mujeres, que sus hijas debían aprender a cantar como ellas. Francesca y su hermana se convirtieron en grandes cantantes que participaron en producciones tan relevantes como Il rapimento di Cefalo estrenada en la boda entre María de Médici y Enrique IV de Francia, y, la primera ópera, Eurídice de Jacopo Peri, compuesta para el mismo evento y donde muy probablemente participaron.

Francesca desarrolló su carrera musical en la corte de los Médici, para quienes compuso un gran número de óperas, de las cuales solo se conserva La liberazione di Ruggiero del año 1625. Trabajó toda su vida para los Médici, siendo una de las pocas compositoras de probada fama y éxito reconocido en vida. Esta obra, titulada Chi è costei, che qual sorgente Aurora forma parte de Il primo libri delle musiche, publicado en 1618 y que consta de 36 canciones para solista y acompañamiento, de géneros muy variados pero, con textos de la propia Francesca. En este caso, se trata de un gran ejemplo de la seconda pratica italiana, estilo imperante a principios del siglo XVII y que buscaba potenciar el texto mediante la música, haciendo uso de la declamación y de la inclusión de figuras retóricas, colocadas estratégicamente para resaltar el mensaje. Incluye las partes del discurso retórico: exordio, narratio, propositio, confutatio, confirmatio y peroratio. Dicho de otro modo: se introduce el tema, se exponen los hechas más importantes, se selecciona lo más importante, se argumenta a favor o en contra y, finalmente se resume para dirigir el discurso de manera satisfactoria.

“¿Quién es ella, que como una aurora primaveral Mueve sus pasos, como al sol elegido, bella como la luna, y que espera
Una hueste de héroes armados, tocando trompeta?”

Esta pieza que nos traslada al milagro de la Asunción de la Virgen plantea dos perspectivas de gran interés: el canto realizado por los ángeles, como espectadores que exponen la acción y son seres sin sexo definido, hecho de gran importancia para la cultura de la Edad Moderna y; el silencio de la Virgen, cuyo cuerpo es llevado al cielo, un lugar reservado para las figuras masculinas como Dios o los propios santos, o los ángeles, carentes de sexo. Volviendo al componente retórico, se plantea la problemática de esta asunción, a la que se dan razones para que finalmente se lleve a cabo y se confirme a la Virgen como la elegida.

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