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Mel Bonis

 

La historia de Mel Bonis es similar a la de tantas mujeres que tuvieron que dejar apartado su trabajo por culpa del matrimonio. Mel nació en París en 1858 y, al igual que el resto de mujeres de las que hemos hablado, pronto destacó en la música y estudió en el Conservatorio de París. Allí fue alumna de Cesar Franck y compartió aula con Claude Debussy, ambos compositores muy relevantes en este periodo. Mel se enamoró, como es habitual en los sueños de adolescencia, de un amor imposible, un poeta, al que musicó muchos de sus poemas. Este amor, desaprobado por sus padres, hizo que éstos le concertaran un matrimonio con un empresario, viudo, 25 años mayor que ella, con 5 hijos y, al que no le gustaba la música.

Estamos en 1883 y Mel, desapareció de la vida pública, dejó de componer y se dedicó a su matrimonio. No obstante, en 1890 se reencontraría nuevamente con su antiguo amor, el poeta cuyo nombre era Hettich. Éste la animó a volver a la composición, y de hecho, tuvieron un romance. Mel volvería a componer hasta su muerte en 1937, de hecho, puso todas sus energías en ello y formó parte de la sociedad de compositores de música de París y editó obras con Alphonse Leduc, una editorial de gran renombre que sigue existiendo hoy en día.

La obra que he elegido es una Barcarola, una forma que utiliza un ritmo que recuerda al remar del gondolero. Fue publicada en 1906 y dedicada a la hija de su amiga Gabrielle Monchablon, intérprete al igual que su esposo. La homenajeada estrenó la pieza el 22 de mayo de ese mismo año junto con varias obras de Bonis, que en ese momento se encontraba en su periodo más fértil de creación musical.

Esta barcarola tiene una forma tripartita ABA, con un lenguaje muy similar a Debussy o Fauré, es decir, impresionista, pero, con tintes virtuosísticos que recuerdan a Liszt o a Chopin. La compositora incluye varios motivos de otras obras como la Rêviere o La Damoiselle elegida de Debussy.

Colección

 

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